El peligro es que el calentamiento global puede empezar a retroalimentarse, si no lo ha hecho ya. El derretimiento del Ártico y del casquete polar antártico reduce la fracción de energía solar que se refleja en el espacio, con lo cual la temperatura aumenta más. El cambio climático puede matar la Amazonia y otras selvas tropicales y eliminar una de las principales formas en que se extrae dióxido de carbono de la atmósfera. El aumento de la temperatura del mar puede desencadenar la liberación de grandes cantidades de dióxido de carbono, atrapado como hidruros en el fondo del océano. Ambos fenómenos pueden aumentar el efecto invernadero y el calentamiento global y podrían hacer que nuestro clima se convierta en el de Venus: hirviente y con lluvias de ácido sulfúrico, pero con una temperatura de 250 grados Celsius. La vida humana sería insostenible. Necesitamos ir más allá del Protocolo de Kioto y reducir las emisiones de carbono ahora mismo. Tenemos la tecnología para hacerlo. Solo necesitamos la voluntad política.